Prevención y reducción de riesgos
Campañas, educación preventiva, sensibilización, identificación de riesgos, detección temprana, formación de agentes multiplicadores, prevención comunitaria y prevención en entornos digitales.
Campañas, educación preventiva, sensibilización, identificación de riesgos, detección temprana, formación de agentes multiplicadores, prevención comunitaria y prevención en entornos digitales.
Enfoque transversal de derechos humanos, igualdad, no discriminación, interés superior de niñas, niños y adolescentes, perspectiva de género, movilidad humana, trabajo digno, no revictimización y restitución de derechos.
Un eje multidimensional que integra la seguridad global, hemisférica, nacional, pública y ciudadana para analizar riesgos, amenazas y capacidades institucionales, en vínculo con derechos humanos, tecnología, crimen organizado, movilidad humana y protección de comunidades.
Diplomados internacionales, cursos, seminarios, congresos, programas especializados y maestría, con participación de especialistas de distintos países.
Datos, análisis jurídico comparado, legislación, sanciones, políticas públicas, organizaciones especializadas y herramientas georreferenciadas.
Coaliciones, coordinaciones, comités, cumbres, congresos, campañas globales y alianzas multisectoriales.
Prevenir antes de que ocurra la explotación.
Educación preventiva, sensibilización y cultura de prevención frente a la trata de personas y las distintas formas de explotación humana.
Detección de factores de riesgo, señales de alerta e indicadores para una identificación temprana y una intervención adecuada.
Prevención en entornos digitales: captación, engaño, ofertas fraudulentas, violencia y explotación facilitadas por tecnologías y redes sociales.
Capacitación especializada y sectorial, adaptada a los riesgos y responsabilidades de cada ámbito:
Rutas de prevención, orientación, denuncia y canalización segura, según las competencias de cada institución y sector.
Prevención de la trata de personas con fines de explotación, considerando, como mínimo, las formas contempladas en el Protocolo de Palermo:
Prevención en sectores económicos y cadenas de suministro frente a trabajo forzado, servidumbre, explotación laboral y otras prácticas abusivas.
Prevención en turismo y viajes, con protocolos de detección, actuación y canalización.
Protocolos institucionales y empresariales de debida diligencia para evitar que servicios, instalaciones o plataformas faciliten situaciones de trata o explotación.
Campañas, materiales educativos y herramientas digitales adaptados a distintos públicos y contextos de riesgo.
Formación de agentes multiplicadores y redes preventivas en comunidades, instituciones, empresas y escuelas.